El descubrimiento del nuevo y esquivo carnívoro andino

El descubrimiento del nuevo y esquivo carnívoro andino.

No es improbable que a lo largo de la carrera de un investigador que descubra una especie, sin embargo, lo que resulta raro es encontrar una especie de mamífero carnívoro, tan es así, que desde hace 35 años no se había dado este tipo de hallazgo.

El nuevo integrante a la clasificación Lineana, Bassaricyon neblina, o para los amigos, Olinguito, es un pequeño mamífero carnívoro. Los cuales, bajo la protección de la densa niebla del bosque, se mueven en miles a través de los árboles, coloreando con sus peludos y rojizos cuerpos, las noches del bosque mesófilo andino.

La aventura de su descubrimiento, comienza en el 2003, cuando el investigador Kristofer Helgen, curador de mamíferos en el Museo Nacional Smithsonian de Historia Natural, comenzó a examinar y describir las muestras preservadas de olingos, provenientes de la colección del museo, con el objetivo de expandir con el aporte de sus descripciones y análisis, el poco conocimiento que tenemos acerca de la diversidad de los olingo.

En su proceso descriptivo Helgen comenta; “En el Museo del Campo de Chicago,  jale un cajón, y ahí estaban estas asombrosas, largas, y peludas pieles rojicafes. Me detuvieron de mi camino. No eran como ningún otro olingo que se hubiera descrito en algún otra parte”.  El pelaje, el creaneo y los dientes eran diferentes a los de los demás. Ello llevo a Helgen a  una nueva curiosidad, que finalmente se transformó en un nuevo camino;  Catalogar y examinar meticulosamente los especímenes de olingo del mundo para determinar si las muestras de una especie diferente podrían estar escondidas entre ellos.

El nuevo camino comenzó con la visita de 18 colecciones de museos y con la examinación del casi 95% de los especímenes de olingo del mundo, de donde obtuvo decenas de muestras que podrían venir de esta misteriosa especie, en su mayoría colectadas en el siglo XX, a una altura de entre 5,000 y 9,000 pies sobre el nivel del mar, y en la parte norte de los Andes. Mucho más alto que los hábitats de los olingos conocidos.

Sabiendo esto, Helgen se contactó c Roland Kays del Museo de Ciencias Naturales de Carloina del Norte y con Miguel Pinto, especialista en mamíferos del Museo de Americano de Historia Natural de Nueva York y proveniente de Quito, Ecuador. Quienes ya conocían la zona y podían llevarlo ahí.

En el 2006, los investigadores lo llevaron a la Reserva Ecuatoriana de Otonga y en su primera noche, Helgen se dio cuenta porque podría haber pasado desapercibido el olinguito: “Cuando sales y apuntas tu luz hacia los árboles, básicamente ves nubes”.

Después de un tiempo de buscarlo, los investigadores utilizaron su último recurso, recurrieron a los cazadores locales, quienes lograron capturar un espécimen, que al observarlo, todo tomo sentido. Helgen se dio cuenta que de manera inequívoca, ese animal frente a él, era muy similar al espécimen de aquel cajón que observó en el 2003 y fue cuando pensó; “Este viaje, que comenzó con unas pieles y cráneos en un museo de Estados Unidos, me ha llevado a un punto en donde estoy parado en un bosque húmedo nubloso y viendo un animal real”.

A partir de ahí, la investigación se centró en investigar las características y el comportamiento del animal. El cual habita los bosques de Ecuador y Colombia y se alimenta de frutas e insectos. Además, los investigadores realizaron pruebas de ADN con el objetivo de compararlos con los otros olingos, que para su sorpresa, solo comparten el 90% de su material genético. Nosotros los humanos, compartimos un 99% de material genético con los chimpancés.

El observar esta especie no es nuevo. Sin embargo, el darse cuenta que es una especie distinta lo es. En 1960 zoológicos de EU tenían entre sus animales un espécimen de olinguito, el cual pensaban que era igual a sus compañeros de jaula, el único problema, no lo podían reproducir con sus compañeros, sin saber la razón. Este tipo de problemas es común y debe de haber otras especies similares a la espera de descubrirse.

El olinguito no se encuentra en riesgo. Sin embargo, el 42% del ecosistema que habita se encuentra deforestado. Helgen espera que con su descubrimiento, el público se informe y se preocupe por el ecosistema de bosque mesófilo de montaña

En la imagen vemos al olinguito como suele estar, en la copa de los árboles. Tomada por Mark Gurney.

Fuente

Artículo

via Tumblr http://historiascienciacionales.tumblr.com/post/58441005340

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