El mal de montaña crónico está en tus genes

El mal de montaña crónico está en tus genes 

El mal de montaña crónico es un padecimiento que se puede desarrollar a causa de vivir a un tiempo prolongado a grandes altitudes (a 2500 metros sobre el nivel del mar o más). La baja concentración de oxígeno a esas alturas es un reto para la supervivencia, por lo que poblaciones que habitan en ellas se han adaptado para hacerle frente a la hipoxia (estado en el que tu cuerpo completo o una parte de él no tiene el suministro adecuado de oxigeno). Lo interesante es que hay personas que viven en estas poblaciones y que aún así sufren del mar de montaña crónico. Esta vez, investigadores de la Universidad de California, en San Diego, decodificaron las bases genéticas del mal de montaña crónico, dando información importante que valida las bases moleculares para la adaptación a grandes alturas. 

Pero antes, no nos hagamos pelotas: los mareos que probablemente hayas experimentado después de haber subido una montaña no son crónicos, sino que se les conoce como mal agudo de montaña. En cambio, el padecimiento crónico se caracteriza porque el paciente tiene síntomas como dolores de cabeza, fatiga, somnolencia y depresión. Además, es más probable que gente que vive a grandes alturas sufra de ataques al corazón a una edad adulta temprana debido a que la sangre es más viscosa.

Lo que los investigadores hicieron fue comparar el material genético peruanos que viven en los Andes y que sufren del mal de montaña crónico contra peruanos de la misma población que no lo padecen. Con esto identificaron que dos genes, el ANP32D y el SENP1, tienen una alta expresión en los individuos con el padecimiento, por lo que surgió la hipótesis de que la baja actividad de dichas secuencias es lo que ayuda a no sufrir hipoxia. Esto no termina aquí: también compararon estos dos genes en moscas de la fruta (Drosophila melanogaster) y observaron que cuando nuestras queridas aladas tienen una actividad baja en la expresión de ambas secuencias, sobreviven a condiciones bajas en oxígeno.

Los autores del estudio mencionan que este trabajo tiene implicaciones importantes ya que abren nuevas puertas al tratamiento de padecimientos cardiovasculares y cerebrales relacionados con bajos niveles de oxígeno, tanto en personas que viven a más de 2500 metros sobre el nivel del mar, como a menores altitudes. Ahora que si andas en las nubes, te recomendamos hacerte un chequeo genético, no queremos que te de el mal de montaña crónico.

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Fuentes:

Artículo originalNota de Eurekalert!

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Imagen: Machu Picchu, al sur de Perú, tiene una altitud de 2490 metros sobre el nivel del mar. Tomada de este sitio.

via Tumblr http://historiascienciacionales.tumblr.com/post/58382135928

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