Cajas de zapatos para una mejor apreciación musical Cuando se…

Cajas de zapatos para una mejor apreciación musical

Cuando se dio el concierto inaugural del Royal Albert Hall, los problemas acústicos fueron notorios inmediatamente. De broma se decía que este recinto musical era el único lugar donde un compositor británico podía escuchar su trabajo dos veces. Los ingenieros buscaron solucionar el problema del eco al colgar lienzos del domo, pero no se solucionó.

Para que se nos ponga la piel de gallina cuando escuchamos la interpretación de un suave pianissimo o un estruendoso fortississimo, ayuda bastante que el edificio esté bien diseñado y construido en términos acústicos. ¿Será que la geometría del recinto juega parte fundamental en la manera en que la audiencia escucha las graduaciones de la intensidad del sonido?

Para responder esta pregunta, hagamos un experimento. Vayámonos a Europa, a analizar diez salas de música cuyas formas irán desde cajas cuadradas enormes hasta aquellos con curvaturas, como el Royal Albert Hall. Como nos vamos a ir a Europa y para escatimar en gastos, utilizaremos maniquíes en vez de espectadores reales y altavoces en vez de músicos. Colocaremos los micrófonos en las orejas de dichos maniquíes y los altavoces emitirán sinfonías.

Si analizamos los datos que obtengamos de esta investigación, observaremos que algunos sonidos que vienen del escenario rebotan en las paredes hacia los costados de los espectadores. Esto es muy importante pues la audición humana enfatiza los sonidos de altas frecuencias cuando llegan por los lados, mejorando la parte más fuerte en la graduación de la intensidad del sonido.

Si tomamos esto en cuenta, podríamos recomendarle a los arquitectos e ingenieros que construyan salas de música con una forma de caja de zapato, ya que así se refleja más sonido que puede ir hacia los costados de la audiencia. Tanta es la eficiencia de una forma cuadrada, que de hecho se aumenta el sonido que se percibe en un rango de dos decibeles, comparado con otros diseños.

Los conocedores del tema nos podrán explicar entonces que si el cambio de un decibel es muy notable, ¿qué tanto podremos hacer con dos? Entonces, basándonos en nuestra investigación, tendremos pruebas para decirles a los próximos constructores de recintos musicales que el esfuerzo puesto en construir edificios cuadrados vale la pena. 

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Fuentes:

Nota fuente de ScienceArtículo original

Imagen que muestra el interior del Albert Hall. Con paredes curvas, actualmente cuelgan del techo discos de aluminio que funcionan como difusores de sonido. Tomada de este sitio.

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