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La luz que corrompe las zonas prístinas de nuestro planeta

Diez años antes de comenzar con la construcción de la Torre Eiffel, París se vestía de gala para conmemorar la gran exhibición de 1878. La celebración incluyó la iluminación nocturna de calles y teatros, de las que destacó la Avenue de l’Opéra. La capital francesa fue la primera en implementar alumbrado público en sus calles -al hacerlo en el siglo XVI-, pero la tecnología que se puso en funcionamiento en esta exhibición y que llenó de claridad a los noctámbulos fue la que le valió el sobrenombre de “La ciudad de las luces”. Desde entonces, la luz pública ha transformado el ambiente, trayendo consecuencias favorecedoras y contraproducentes, como la contaminación lumínica.

La luz de la urbanización ha sido prohibida en algunas áreas protegidas del planeta, como parques nacionales o áreas naturales protegidas. Con esto, se ha buscado que huella nocturna de la humanidad se mantenga alejada de los santuarios que protegen a la vida nativa, en tanto que se ha visto que las luces de la ciudad alteran ciclos reproductivos, desorientan a las especies migratorias, y aumentan la depredación. Sin embargo, existe evidencia de que este objetivo se está incumpliendo.

Hace poco más de veinte años, y por un periodo de dos décadas, un grupo de investigadores del Programa de satélites meteorológicos de defensa colectó imágenes nocturnas de la Tierra con el objetivo de conocer qué tan bien protegidas están dichas áreas de la contaminación de la luz. A los pixeles de dichas figuras de nuestro planeta -que representaban tres kilómetros cuadrados- se les asignó un valor dependiendo su grado de iluminación, siendo el cero la oscuridad completa y el 63 las áreas urbanas. Una vez identificadas siento setenta mil áreas protegidas, se comparó su nivel de iluminación en las dos décadas de datos.

Los resultados mostraron que aunque 86% del planeta se mantienen relativamente oscuras, esta característica ha disminuido en todas ellas. Por su parte, las zonas protegidas del planeta han presentado un incremento importante en la exposición de luminosidad en estas dos décadas debido a los asentamientos humanos. Las zonas protegidas con un cambio más importante son aquellas que se encuentran en América central y del sur, Europa y Asia.

En este trabajo conducido por investigadores de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, se propone implementar una iluminación reducida en un perímetro establecidas alrededor de las áreas protegidas, con el fin de preservar su oscuridad natural y biodiversidad.

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Artículo original

Nota de Science

Globe at night es una organización que busca concientizar sobre la contaminación lumínica, en donde pueden contribuir al medir los niveles de luz del lugar donde se encuentren. Aquí su página.

Imagen tomada de este sitio.

via Tumblr http://ift.tt/1E8ira5

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